Semana Santa
El Miércoles Santo conquista Jerez: un despliegue de barrio, señorío y devoción bajo el sol de abril
Seis cofradías completan una jornada impecable marcada por los grandes aforos en la Carrera Oficial y el estreno de itinerarios en las hermandades de la periferia
Jerez ha vuelto a demostrar este Miércoles Santo por qué su Semana Mayor juega en una liga propia. Con un cielo despejado que ha dado tregua tras los temores de jornadas anteriores, la ciudad se ha echado a la calle para escoltar a seis hermandades que representan todas las caras de la fe jerezana: desde la sobriedad de los barrios históricos hasta la fuerza imparable de las corporaciones más jóvenes de la periferia.
El día comenzó temprano con el rugir de la zona este. La Hermandad del Soberano Poder puso su Cruz de Guía en la calle con ese andar costalero que levanta pasiones, arrastrando tras de sí a un barrio de la Granja volcado por completo. Casi en paralelo, desde el Pelirón, el Consuelo iniciaba su largo caminar hacia el centro, confirmando que la distancia no es barrera cuando el sentimiento aprieta. Ambas cofradías han dejado estampas de gran plasticidad en su tránsito por las avenidas, buscando una Carrera Oficial que este año ha lucido un ambiente de gala desde primeras horas de la tarde.
El contraste llegó con el aroma a rancio y solera de San Mateo y San Lucas. Santa Marta y las Tres Caídas pusieron el contrapunto de elegancia y silencio en las callejuelas del casco antiguo. Ver el paso del Señor de las Penas o el imponente crucificado de San Lucas recortándose contra los muros de piedra es, para muchos, la esencia pura de este día. Por su parte, la Amargura volvió a ser ese torrente de luz y clasicismo desde los Descalzos, con un palio que es, sin duda, una de las joyas indiscutibles de nuestra Semana Santa y que ha caminado hoy con una maestría exquisita.
El broche de oro, como no podía ser de otra forma, lo ha puesto el barrio de Santiago con el Prendimiento. El "Prendi" no es solo una hermandad, es un fenómeno social que paraliza la ciudad. Con su característico paso atrás y el compás que solo se entiende en Jerez, el Señor de Santiago ha cerrado una jornada que se ha desarrollado sin incidencias destacables. El buen funcionamiento de los pasos de peatones y la fluidez en los relevos de los cuerpos de seguridad han permitido que las familias disfruten de un Miércoles Santo para el recuerdo, que ya nos deja en las puertas del esperado Jueves Santo y la inminente Noche de Jesús.

Jerez ha vuelto a demostrar este Miércoles Santo por qué su Semana Mayor juega en una liga propia. Con un cielo despejado que ha dado tregua tras los temores de jornadas anteriores, la ciudad se ha echado a la calle para escoltar a seis hermandades que representan todas las caras de la fe jerezana: desde la sobriedad de los barrios históricos hasta la fuerza imparable de las corporaciones más jóvenes de la periferia.
El día comenzó temprano con el rugir de la zona este. La Hermandad del Soberano Poder puso su Cruz de Guía en la calle con ese andar costalero que levanta pasiones, arrastrando tras de sí a un barrio de la Granja volcado por completo. Casi en paralelo, desde el Pelirón, el Consuelo iniciaba su largo caminar hacia el centro, confirmando que la distancia no es barrera cuando el sentimiento aprieta. Ambas cofradías han dejado estampas de gran plasticidad en su tránsito por las avenidas, buscando una Carrera Oficial que este año ha lucido un ambiente de gala desde primeras horas de la tarde.
El contraste llegó con el aroma a rancio y solera de San Mateo y San Lucas. Santa Marta y las Tres Caídas pusieron el contrapunto de elegancia y silencio en las callejuelas del casco antiguo. Ver el paso del Señor de las Penas o el imponente crucificado de San Lucas recortándose contra los muros de piedra es, para muchos, la esencia pura de este día. Por su parte, la Amargura volvió a ser ese torrente de luz y clasicismo desde los Descalzos, con un palio que es, sin duda, una de las joyas indiscutibles de nuestra Semana Santa y que ha caminado hoy con una maestría exquisita.
El broche de oro, como no podía ser de otra forma, lo ha puesto el barrio de Santiago con el Prendimiento. El "Prendi" no es solo una hermandad, es un fenómeno social que paraliza la ciudad. Con su característico paso atrás y el compás que solo se entiende en Jerez, el Señor de Santiago ha cerrado una jornada que se ha desarrollado sin incidencias destacables. El buen funcionamiento de los pasos de peatones y la fluidez en los relevos de los cuerpos de seguridad han permitido que las familias disfruten de un Miércoles Santo para el recuerdo, que ya nos deja en las puertas del esperado Jueves Santo y la inminente Noche de Jesús.



















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