Semana Santa
Jerez se rinde a la fuerza de los barrios en un Lunes Santo de plenitud y reencuentros
La jornada consolida el crecimiento de las hermandades de la periferia en un día marcado por el estreno del itinerario de La Sed
El Lunes Santo en Jerez ha vuelto a demostrar que la Semana Santa de la ciudad no solo reside en la monumentalidad de su centro histórico, sino que late con una fuerza imparable en sus barrios más jóvenes. En una jornada marcada por una climatología impecable, la Hermandad de la Sed se convirtió en la gran protagonista de la tarde al recuperar su salida desde el corazón de Puerta del Sur. Tras un 2025 marcado por la excepcionalidad de su estancia en San Miguel, el imponente crucificado de Elías Rodríguez Picón volvió a recorrer las avenidas de su zona sur, regalando estampas de una devoción que crece a pasos agigantados y que se confirma como uno de los pilares de este segundo día de pasión.
La otra gran noticia de la jornada llegó desde la Constancia. La Hermandad de la Paz de Fátima vivió un lunes de absoluta "reconciliación" tras las dificultades meteorológicas y las polémicas que empañaron su estación de penitencia el año anterior. Bajo un sol radiante, el Señor del Desprecio del Pueblo lució un andar firme y alegre, arropado por un barrio que se volcó con su cofradía desde la misma salida. El avance en el dorado de su paso de misterio y el renovado clasicismo de su palio de Gracia y Esperanza marcaron el ritmo de una corporación que parece haber dejado atrás cualquier sombra de controversia para centrarse en su imparable consolidación estética y espiritual.
En el corazón de la ciudad, el contraste lo pusieron las hermandades de mayor solera, que este año ajustaron sus tiempos de paso para favorecer la fluidez de la Carrera Oficial. La Candelaria, con su característico aroma a barrio de la Plata, adelantó levemente su salida para garantizar un tránsito ordenado por el Mamelón, mientras que la Sagrada Cena volvió a dar una lección de elegancia catedralicia con su singular palio de orfebrería de plata. La sobriedad de Amor y Sacrificio, con su sobrecogedor silencio roto solo por el golpe de las horquillas, y el clasicismo histórico de la Viga completaron un mosaico de sensaciones que hacen de este día uno de los más equilibrados y estéticamente ricos del calendario jerezano.
De cara al futuro, este Lunes Santo de 2026 deja un poso de estabilidad y ambición para el Consejo Local de Hermandades. La ampliación de quince minutos en el tiempo de paso global ha permitido que cofradías con largos recorridos, como la propia Sed o la Candelaria, puedan lucirse sin la presión de los retrasos acumulados. Jerez despide así una jornada de "barrios y bengalas", donde la fe se ha manifestado tanto en la austeridad de un claustro gótico como en la explosión de júbilo de las barriadas que, año tras año, reclaman con más fuerza su sitio en la historia de la Semana Mayor.

El Lunes Santo en Jerez ha vuelto a demostrar que la Semana Santa de la ciudad no solo reside en la monumentalidad de su centro histórico, sino que late con una fuerza imparable en sus barrios más jóvenes. En una jornada marcada por una climatología impecable, la Hermandad de la Sed se convirtió en la gran protagonista de la tarde al recuperar su salida desde el corazón de Puerta del Sur. Tras un 2025 marcado por la excepcionalidad de su estancia en San Miguel, el imponente crucificado de Elías Rodríguez Picón volvió a recorrer las avenidas de su zona sur, regalando estampas de una devoción que crece a pasos agigantados y que se confirma como uno de los pilares de este segundo día de pasión.
La otra gran noticia de la jornada llegó desde la Constancia. La Hermandad de la Paz de Fátima vivió un lunes de absoluta "reconciliación" tras las dificultades meteorológicas y las polémicas que empañaron su estación de penitencia el año anterior. Bajo un sol radiante, el Señor del Desprecio del Pueblo lució un andar firme y alegre, arropado por un barrio que se volcó con su cofradía desde la misma salida. El avance en el dorado de su paso de misterio y el renovado clasicismo de su palio de Gracia y Esperanza marcaron el ritmo de una corporación que parece haber dejado atrás cualquier sombra de controversia para centrarse en su imparable consolidación estética y espiritual.
En el corazón de la ciudad, el contraste lo pusieron las hermandades de mayor solera, que este año ajustaron sus tiempos de paso para favorecer la fluidez de la Carrera Oficial. La Candelaria, con su característico aroma a barrio de la Plata, adelantó levemente su salida para garantizar un tránsito ordenado por el Mamelón, mientras que la Sagrada Cena volvió a dar una lección de elegancia catedralicia con su singular palio de orfebrería de plata. La sobriedad de Amor y Sacrificio, con su sobrecogedor silencio roto solo por el golpe de las horquillas, y el clasicismo histórico de la Viga completaron un mosaico de sensaciones que hacen de este día uno de los más equilibrados y estéticamente ricos del calendario jerezano.
De cara al futuro, este Lunes Santo de 2026 deja un poso de estabilidad y ambición para el Consejo Local de Hermandades. La ampliación de quince minutos en el tiempo de paso global ha permitido que cofradías con largos recorridos, como la propia Sed o la Candelaria, puedan lucirse sin la presión de los retrasos acumulados. Jerez despide así una jornada de "barrios y bengalas", donde la fe se ha manifestado tanto en la austeridad de un claustro gótico como en la explosión de júbilo de las barriadas que, año tras año, reclaman con más fuerza su sitio en la historia de la Semana Mayor.



















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