Procesión
La Merced se despide de Jerez antes de su restauración con una procesión cargada de emoción
La Patrona recorrió las calles acompañada por la música, las plegarias y el recuerdo a Enrique Soto ‘Sordera’ en una salida que precede a su primera restauración en 125 años
La procesión de la Virgen de la Merced ha dejado este 24 de septiembre una estampa especial en Jerez. La Patrona volvió a encontrarse con sus devotos en las calles de la ciudad en una jornada marcada por la emoción, con el añadido de que su imagen permanecerá varios meses fuera de su camarín para someterse a una restauración.
La intervención, que llevará a cabo el restaurador bornense Ismael Rodríguez-Viciana, será la primera que se realice a la talla en los últimos 125 años. Por ello, la salida procesional tuvo también un significado de despedida temporal para los fieles que acudieron a acompañarla.
La música volvió a tener un papel protagonista desde los primeros momentos. La imagen inició su recorrido dentro de la Basílica al compás del órgano, con Coronación de la Macarena, antes de continuar con el acompañamiento de la Banda Municipal de Música de Jerez, que interpretó un repertorio de marchas clásicas. La Agrupación Musical San Juan abrió el cortejo e incorporó tres nuevas composiciones a su repertorio para esta ocasión.
Uno de los momentos más emotivos se vivió en la calle Merced, donde Joaquín Fernández dedicó a la Patrona una plegaria por bulerías a la altura de la Peña Tía José de Paula. El cante, con referencias al barrio de Santiago, estuvo dedicado a la memoria de Enrique Soto ‘Sordera’, fallecido a finales de agosto.
La procesión dejó también muestras de solidaridad con Ceuta, con un lazo blanco y negro y el escudo de la ciudad autónoma en el frontal del paso. La Virgen lució el manto de las espigas, una pieza de principios del siglo XX que simboliza su protección sobre los cultivos y viñas de la campiña jerezana.
El recorrido incluyó los tradicionales encuentros con las hermandades de San Juan de Letrán y la Victoria, donde se rezó la Salve Regina. La alcaldesa, María José García-Pelayo, realizó una de las llamadas al paso y pidió a los costaleros que encomendaran a la Virgen el cuidado de Jerez.
La jornada concluyó con el tradicional fervorín en la calle Merced, pronunciado este año por Lala Prieto, pregonera de la Semana Santa jerezana en 2003.
En los próximos días, la Basílica quedará sin la imagen de su Patrona en el retablo mientras se desarrollan los trabajos de restauración, una ausencia temporal que pone punto y seguido a una jornada de especial significado para sus devotos.

La procesión de la Virgen de la Merced ha dejado este 24 de septiembre una estampa especial en Jerez. La Patrona volvió a encontrarse con sus devotos en las calles de la ciudad en una jornada marcada por la emoción, con el añadido de que su imagen permanecerá varios meses fuera de su camarín para someterse a una restauración.
La intervención, que llevará a cabo el restaurador bornense Ismael Rodríguez-Viciana, será la primera que se realice a la talla en los últimos 125 años. Por ello, la salida procesional tuvo también un significado de despedida temporal para los fieles que acudieron a acompañarla.
La música volvió a tener un papel protagonista desde los primeros momentos. La imagen inició su recorrido dentro de la Basílica al compás del órgano, con Coronación de la Macarena, antes de continuar con el acompañamiento de la Banda Municipal de Música de Jerez, que interpretó un repertorio de marchas clásicas. La Agrupación Musical San Juan abrió el cortejo e incorporó tres nuevas composiciones a su repertorio para esta ocasión.
Uno de los momentos más emotivos se vivió en la calle Merced, donde Joaquín Fernández dedicó a la Patrona una plegaria por bulerías a la altura de la Peña Tía José de Paula. El cante, con referencias al barrio de Santiago, estuvo dedicado a la memoria de Enrique Soto ‘Sordera’, fallecido a finales de agosto.
La procesión dejó también muestras de solidaridad con Ceuta, con un lazo blanco y negro y el escudo de la ciudad autónoma en el frontal del paso. La Virgen lució el manto de las espigas, una pieza de principios del siglo XX que simboliza su protección sobre los cultivos y viñas de la campiña jerezana.
El recorrido incluyó los tradicionales encuentros con las hermandades de San Juan de Letrán y la Victoria, donde se rezó la Salve Regina. La alcaldesa, María José García-Pelayo, realizó una de las llamadas al paso y pidió a los costaleros que encomendaran a la Virgen el cuidado de Jerez.
La jornada concluyó con el tradicional fervorín en la calle Merced, pronunciado este año por Lala Prieto, pregonera de la Semana Santa jerezana en 2003.
En los próximos días, la Basílica quedará sin la imagen de su Patrona en el retablo mientras se desarrollan los trabajos de restauración, una ausencia temporal que pone punto y seguido a una jornada de especial significado para sus devotos.

























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