Medio ambiente
Los Alcornocales, el gran laboratorio natural donde Andalucía ensaya el futuro frente al cambio climático
Este espacio protegido, uno de los mayores enclaves de biodiversidad del Mediterráneo, impulsa proyectos europeos que conservan el alcornocal, generan economía y refuerzan el futuro de las poblaciones del entorno
El Parque Natural Los Alcornocales se ha consolidado como un auténtico laboratorio natural. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente impulsa en este enclave del sur de la península iniciativas científicas y forestales de alcance europeo que combinan conservación, desarrollo socioeconómico y experimentación frente al cambio global.
Con más de 168.000 hectáreas y situado a las puertas del Estrecho de Gibraltar, el parque es uno de los puntos calientes de biodiversidad del Mediterráneo. Sus densos bosques de alcornoques y quejigos le han valido el sobrenombre de “la última selva de Europa”.
Carbono, corcho y quejigo: tres líneas clave
Destaca el proyecto LIFE CO2RK, que busca crear un marco legal para que empresas compensen emisiones mediante selvicultura del carbono en los alcornocales, atrayendo inversión privada y reforzando la conservación y el descorche.
La “escuela de corcheros”, reforzada con el proyecto FUTURECORK, ha acreditado ya más de 120 profesionales. Este año se avanza en un centro de formación acreditado para garantizar el relevo generacional del oficio.
También se trabaja en recuperar el valor del quejigo (Quercus canariensis). Se exploran usos de su madera en la industria vitivinícola, con ensayos para la fabricación de barricas junto a la Universidad Pablo de Olavide. Francia (Alsacia) ha seleccionado esta especie para experiencias de adaptación forestal frente al cambio climático.
De los incendios a Living Lab europeo
El parque participa en RIVER REST (erosión en la cuenca del Barbate) y en REFLORESTA (prevención de incendios de sexta generación). Su mosaico de usos del suelo lo convierte en escenario ideal para ensayar técnicas de gestión.
Estas iniciativas han llevado a que Los Alcornocales haya sido propuesto como uno de los cinco Living Lab europeos del proyecto FARCLIMATE (UICN), reconocimiento a su papel como espacio de referencia en adaptación al cambio climático.
Además, se desarrollan estaciones meteorológicas con medidores de niebla y contadores de visitantes en senderos para mejorar la gestión del uso público.
Conservación, ciencia y economía local se dan la mano en Los Alcornocales: un territorio que no solo protege el pasado, sino que ensaya el futuro.

El Parque Natural Los Alcornocales se ha consolidado como un auténtico laboratorio natural. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente impulsa en este enclave del sur de la península iniciativas científicas y forestales de alcance europeo que combinan conservación, desarrollo socioeconómico y experimentación frente al cambio global.
Con más de 168.000 hectáreas y situado a las puertas del Estrecho de Gibraltar, el parque es uno de los puntos calientes de biodiversidad del Mediterráneo. Sus densos bosques de alcornoques y quejigos le han valido el sobrenombre de “la última selva de Europa”.
Carbono, corcho y quejigo: tres líneas clave
Destaca el proyecto LIFE CO2RK, que busca crear un marco legal para que empresas compensen emisiones mediante selvicultura del carbono en los alcornocales, atrayendo inversión privada y reforzando la conservación y el descorche.
La “escuela de corcheros”, reforzada con el proyecto FUTURECORK, ha acreditado ya más de 120 profesionales. Este año se avanza en un centro de formación acreditado para garantizar el relevo generacional del oficio.
También se trabaja en recuperar el valor del quejigo (Quercus canariensis). Se exploran usos de su madera en la industria vitivinícola, con ensayos para la fabricación de barricas junto a la Universidad Pablo de Olavide. Francia (Alsacia) ha seleccionado esta especie para experiencias de adaptación forestal frente al cambio climático.
De los incendios a Living Lab europeo
El parque participa en RIVER REST (erosión en la cuenca del Barbate) y en REFLORESTA (prevención de incendios de sexta generación). Su mosaico de usos del suelo lo convierte en escenario ideal para ensayar técnicas de gestión.
Estas iniciativas han llevado a que Los Alcornocales haya sido propuesto como uno de los cinco Living Lab europeos del proyecto FARCLIMATE (UICN), reconocimiento a su papel como espacio de referencia en adaptación al cambio climático.
Además, se desarrollan estaciones meteorológicas con medidores de niebla y contadores de visitantes en senderos para mejorar la gestión del uso público.
Conservación, ciencia y economía local se dan la mano en Los Alcornocales: un territorio que no solo protege el pasado, sino que ensaya el futuro.























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