Local
VOX alerta de que el último préstamo municipal costará 5,5 millones de euros solo en intereses bancarios
El grupo municipal critica que las recetas económicas actuales sigan postergando las deudas hacia los próximos quince años y reclama un control estricto del gasto administrativo
Una profunda preocupación rodea la viabilidad económica del consistorio tras las últimas decisiones adoptadas en el Pleno extraordinario. En este escenario, VOX ha reabierto el debate sobre el modelo de gestión local tras la aprobación de un nuevo crédito de 25 millones de euros, advirtiendo que la estrategia de recurrir a parches financieros urgentes solo agrava un problema que la ciudad arrastra desde hace décadas.
El foco de la crítica del partido se centra en la letra pequeña de la operación bancaria. El concejal de VOX, Ignacio Soto, ha apuntado que aproximadamente 5,5 millones de euros del fondo solicitado se destinarán íntegramente a sufragar los intereses financieros. Esta circunstancia implica que una quinta parte de la nueva inyección económica no se invertirá en proyectos productivos para la ciudad ni en la optimización de los servicios públicos, sino que se diluirá en el coste del propio endeudamiento.
VOX traslada el debate a la calle: las consecuencias presupuestarias afectan directamente al mantenimiento de los barrios.
Desde la formación insisten en que los números rojos tienen un impacto directo en el día a día de los ciudadanos. Para VOX, un ayuntamiento atrapado en la refinanciación constante de sus obligaciones comerciales ve mermada su capacidad de maniobra para destinar recursos a áreas clave, lo que se traduce a la larga en un mantenimiento deficiente de los viales, retrasos en inversiones de vivienda y una pérdida general de oportunidades para la reactivación económica del municipio.
La formación exige una transformación del Plan de Ajuste para convertirlo en una herramienta de contención real.
Frente al discurso de la normalización contable, el grupo municipal reclama una revisión exhaustiva de todas las partidas presupuestarias que no resulten prioritarias. Ignacio Soto exige que el documento de ajuste deje de ser un mero formalismo técnico para cumplir el expediente ante el Ministerio de Hacienda y pase a convertirse en un plan de austeridad riguroso, recordando el grave escenario que sitúa a la administración local como el tercer ayuntamiento con mayor volumen de deuda de toda España, solo por detrás de Madrid y Barcelona.

Una profunda preocupación rodea la viabilidad económica del consistorio tras las últimas decisiones adoptadas en el Pleno extraordinario. En este escenario, VOX ha reabierto el debate sobre el modelo de gestión local tras la aprobación de un nuevo crédito de 25 millones de euros, advirtiendo que la estrategia de recurrir a parches financieros urgentes solo agrava un problema que la ciudad arrastra desde hace décadas.
El foco de la crítica del partido se centra en la letra pequeña de la operación bancaria. El concejal de VOX, Ignacio Soto, ha apuntado que aproximadamente 5,5 millones de euros del fondo solicitado se destinarán íntegramente a sufragar los intereses financieros. Esta circunstancia implica que una quinta parte de la nueva inyección económica no se invertirá en proyectos productivos para la ciudad ni en la optimización de los servicios públicos, sino que se diluirá en el coste del propio endeudamiento.
VOX traslada el debate a la calle: las consecuencias presupuestarias afectan directamente al mantenimiento de los barrios.
Desde la formación insisten en que los números rojos tienen un impacto directo en el día a día de los ciudadanos. Para VOX, un ayuntamiento atrapado en la refinanciación constante de sus obligaciones comerciales ve mermada su capacidad de maniobra para destinar recursos a áreas clave, lo que se traduce a la larga en un mantenimiento deficiente de los viales, retrasos en inversiones de vivienda y una pérdida general de oportunidades para la reactivación económica del municipio.
La formación exige una transformación del Plan de Ajuste para convertirlo en una herramienta de contención real.
Frente al discurso de la normalización contable, el grupo municipal reclama una revisión exhaustiva de todas las partidas presupuestarias que no resulten prioritarias. Ignacio Soto exige que el documento de ajuste deje de ser un mero formalismo técnico para cumplir el expediente ante el Ministerio de Hacienda y pase a convertirse en un plan de austeridad riguroso, recordando el grave escenario que sitúa a la administración local como el tercer ayuntamiento con mayor volumen de deuda de toda España, solo por detrás de Madrid y Barcelona.






















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